Por siempre tuya

La aceptación de un momento pasional no es más que tu mirada en mi boca.

Que tu cuerpo en llamas paseando por el mío como mariposa.

 

 

sin tener pruebas de tu amor,

solo mementos de pasión.

 

No tengo miedo de entregarme a ti, ni necesidad de demostrarte que te amo.

Siempre y cuando tenga en mi boca ese beso, que endulza mi alma, y aleja a la terrible soledad.

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Límites. Paredones.

Rodillas quebrantadas por el dolor,

agonías ciegas.

 

ahora, sólo el tiempo

 

condenará al

sol que sale

en las colinas.

 

Cielo

Ignoro

Ignoro si funciona mi mecanismo de defensa,

juntos esquivamos el tiempo, nos ahogamos como polillas en el lodo.

Tú y yo.

Quizá el tiempo nos haga justicia y las aves cambien de forma.

¿En otro tiempo me amarías?

Acaso es posible pensar en esa posibilidad.

La

 

Un destello de colorimetría

La literatura en su amplia gama de obras, siempre encuentra en determinados periodos un interesante destello de innovación. En el caso que compete a esta página me dedicaré a ver en un poema, perteneciente al periodo del Siglo de Oro español, la sinestesia de los colores. El poema se titula, por lo general, Amor constante más allá de la muerte del poeta Quevedo uno de los más ilustres personajes del Barroco.

El poema está estructurado por dos cuartetos y dos tercetos, es decir nos encontramos con un soneto que acude a un estructura precisa.

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare al blanco día,

y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;

 

mas no, de esotra parte, en la ribera,

dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi llama el agua fría,

y perder el respecto a ley severa.

 

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

medulas que han gloriosamente ardido,

 

su cuerpo dejará, no su cuidado;

serán ceniza, mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.

 

La colorimetría se ha relegado al ámbito psicológico, sin embargo aquí se ve en función de un S, P, y M, que adquiere un efecto estético mayor.

S: Amor más allá de la muerte es un destello de colorimetría.

P: La poesía del Siglo de oro es innovadora.

M: Amor más allá de la muerte es un destello innovador.

Los primeros dos versos muestran que la muerte (postrera sombra), tienen el poder de llevarte a un blanco día (cielo), donde no se lamenta el deceso como tal, más bien se predice que a pesar de la sombra, que es algo oscuro y siniestro, seguirá ardiendo el afán de la vida en una perspectiva amorosa, representada por el color rojo. En el último terceto se revela una mezcla entre lo sombrío de la muerte con lo blanco del vivir, ya que tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado. Así pues, se ve que el soneto guía al lector por medio de los contrastes, entre negro-blanco, blanco-rojo-negro.

La innovación se ve en tanto la estructura de contrastes, cosa que para el Siglo de oro sólo se reservaba para el arte pictórico.

Un momento de paz

La palabra infértil,

sonido de perro agonizando.

Uno que otro desliz y eres puta.

No puedo (aunque quiero) decir adiós,

por más que intente alejarme.

No consigo un momento de paz,

ni en la cama compartida,

o la biblioteca personal.

Paz

Me acuerdo

Me acuerdo del libro de “Ficciones”

Me acuerdo que lo escribió un argentino

Me acuerdo de intentar leerlo a la primera

Me acuerdo muy poco de los cuentos

Me acuerdo que costó 60 pesos

Me acuerdo que lo leí en Enero

Me acuerdo que tenía muchas referencias que no entendía

Me acuerdo que no podía dormir por leerlo

Me acuerdo de mi madre en la sala donde leía

Me acuerdo de la sala

Me acuerdo de sus referencias orientales

Me acuerdo que fui a oriente en navidad

Me acuerdo que un Chino chocó conmigo en el metro

Me acuerdo que llevaba un libro

Me acuerdo de la portada

Me acuerdo que decía “Borges para principiantes”

Diario de una numismática

*

Hace tiempo que no escribía en tus páginas. Empiezo a creer que mis actividades cotidianas, el trabajo en el museo, mis clases en el ANE, la familia y los amigos me han separado de ti lentamente. Quizá te preguntes por qué precisamente hoy, después de casi cinco meses, he regresado a contarte la anécdota de mi día. La respuesta es simple. Es mi cumpleaños número 32.

Me levanté a las 6 de la mañana. Fui al baño, me lavé la cara y me vi en el enorme espejo circular que se encontraba sobre el lavabo. Mi rostro, en tan sólo un año, había perdido su tono rosado, las ojeras que aparecen a causa del cansancio excesivo habían encontrado alojamiento en las comisuras de mis ojos. En pocas palabras estaba envejeciendo.

Abstraída en tal pensamiento recordé que era lunes; día de trabajar. En cuanto a mis actividades en el museo, en realidad, no ocurrió gran cosa. Mi oficina, como tú has de saber, está en ese espacio invisible para los visitantes, atrás de una puerta que dice “Sólo personal autorizado.” ¿Recuerdas?, en ese lugar escribí mis primeras apreciaciones sobre mi trabajo, la emoción que me había producido encontrar una vacante para restaurador de objetos metálicos antiguos. Ahí en mi oficina, que se asemejaba más a un laboratorio, restauré mi primer lote de monedas, unos chelines acuñados en 1505, hermosas piezas que fueron encontradas en un cofre a las afueras de Durham, London. Cabe mencionar, que irónicamente, en la actualidad están en manos del gobierno español. Qué curioso.

Por lo que respecta a este día me puse a trabajar en unas monedas de Yuan Shih Kai con aleación de cobre, su problema es el exceso de pátina que hace casi imposible reconocerlas. En seguida tomé mis guantes de látex, puse una de las monedas entre mis manos y la pasé por la lupa. Mientras tanto pensaba: “¿Dónde se habrá encontrado este metal hace 30 años, o para ser exacta, hace 100?”

Anverso